Artículo de Carmen Andrade, Psicóloga y Life Coach profesional en “evoluti-on”

Es curioso que cuando nos compramos cualquier tipo de aparato tecnológico, o incluso un vehículo, siempre invertimos tiempo y esfuerzo en aprender a manejarlos, y podríamos decir, que mucho más, en manejarlos con soltura, que suele ser siempre nuestro objetivo final.

¿Pero qué pasa con los seres humanos? ¿Invertimos tiempo y esfuerzo en conocernos? El autoconocimiento es la llave de la felicidad, de la vida serena y de la paz interior.

Ahora bien, todos tenemos un cerebro, es algo que nos une a todos los seres humanos, pero, ¿lo conocemos?

En los años 70, Paul McLean desarrolló la teoría de los tres cerebros, que posteriormente revolucionaría el mundo de la publicidad a través del neuromarketing. Los publicistas conocen tu cerebro, necesitan hacerlo para venderte cosas de manera más efectiva. Ahora eres tú quién tienes que decidir si conocerlo o no, para tu propio beneficio.

El cerebro humano se podría dividir en tres cerebros, cada uno de ellos sobre el otro, producto de la evolución. Y cada uno de estos cerebros con una función totalmente diferente, pero necesaria.

El cerebro más primitivo, el que está enganchado directamente a nuestra columna vertebral, el responsable de las funciones básicas, es el cerebro reptil. Este cerebro “decide”. No somos conscientes de sus decisiones, ocurren como si estuvieran fuera de nuestro control, gracias a él,  respiramos y nuestro corazón bombea. Es responsable de nuestra supervivencia, toma el control si nuestra vida corre peligro. Las emociones básicas referentes a la alimentación, la sexualidad o el miedo, nacen de él.

Cubriendo al cerebro reptil, por encima de él, está el mamífero. El cerebro mamífero “siente”. Se le suele llamar el cerebro límbico, y es el sistema que nos permite recordar cosas. Ahora veremos porqué.

El ser humano recibe por segundo unos once millones de estímulos. No prestamos atención a todos, sería imposible. Nuestros sentidos actúan como un filtro que deja entrar aquello a lo que le prestamos atención, para posteriormente interpretarlo en base a nuestras creencias y experiencias.

Pero seguimos con nuestro cerebro mamífero, ¿por qué es tan importante? Cada uno de estos estímulos que recibimos, provoca en nosotros emociones. Todas y cada una de nuestras emociones tienen un porqué, ninguna sobra, esto es algo que tendríamos que aceptar como si fuera un axioma. Otra cosa bien diferente es que no la sepamos manejar y nos cause daño, pero eso es otro debate, no el de hoy.

Lo explicaré con un ejemplo. ¿Sabéis porqué nos cae mal alguien? Eso que dicen de la primera impresión es verdad. En esa primera experiencia, en ese primer contacto, hubo una emoción, y gracias a esa emoción, pudimos crear un recuerdo en nuestra memoria de esa persona. Al recordarla posteriormente, ese recuerdo trae con él una emoción, de desagrado, de esta manera nos presentamos con ese prejuicio de la experiencia ante nuevas experiencias con esa persona. No sabemos por qué, pero nos cae mal…, nunca nos hizo daño alguno, pero no me cae bien. Éste es el porqué.

Con este ejemplo os presento la cadena de acontecimientos que ocurren con los estímulos que marcan las experiencias de nuestros días. Las emociones son  la puerta de entrada a la memoria, y a través de este sistema, se nos permite recordar cosas, las que para nosotros son importantes, las que tuvieron una emoción para poder entrar.

Y todo esto ocurre sin que seamos conscientes del proceso. El proceso es inconsciente. Somos nosotros los que podemos manejarlo a través del control de las emociones, pero no es más que una programación del subconsciente.

El tercer cerebro cubre al mamífero. Es el neocortex. Es el único del que somos conscientes. Es nuestra realidad. Es el cerebro que “piensa”. De él dependen nuestras funciones cerebrales superiores.  El que crea la realidad a partir de sus creencias interpretando lo filtrado por los sentidos físicos. Por eso son tan importantes las creencias y los pensamientos que albergamos.

Nuestro cerebro está en un modo continuo de ahorro de energía. Pensar consume mucha energía, por eso pensar es tan difícil. De esta manera, nosotros recibimos los estímulos a través de los sentidos, y nuestro cerebro inconsciente, el que recibe los estímulos y los tramita, le dice a nuestro cerebro consciente (neocortex) a qué tiene que prestarle atención. Por eso es tan importante el estado emocional en que nos encontramos, porque atraemos lo mismo, no por atracción, sino por selección, es a eso a lo que le presto atención por orden inconsciente.

Este es el motivo por el que se nos embaraza una amiga, y vemos embarazadas por todos lados. O esa” deformación” profesional, que vendo zapatos y me fijo en los zapatos, y si vendo pelucas, veo la cantidad de gente en la calle que la lleva… Es a lo que le prestamos atención.

De esta manera tenemos tres cerebros, el que decide, el que siente y el que piensa, y nuestro esfuerzo podría ir orientado a entender nuestro comportamiento tras conocer esta tríada divina que nos puede hacer sufrir intensamente en la vida o avanzar en el camino de ella.

Nuestro cerebro tiene dos hemisferios, y aunque el estudio de nuestro cerebro está en pañales, esta era es la era de la investigación del cerebro humano y aunque esta afirmación no está oficialmente comprobada, todos los estudios señalan esta importante separación.

Veamos porqué es tan importante. Cada hemisferio controla el lado opuesto del cuerpo. Y cada uno de esos hemisferios tiene una serie de funciones especializadas.

El cerebro izquierdo es el lógico, el responsable de la lógica, de la escritura, del lenguaje, de las ciencias, las matemáticas, el pensamiento lineal, y de todas las cosas concretas.

El cerebro derecho es el responsable de la creatividad, de la música, el arte, el genio, la percepción, de las expresiones emocionales, de la fantasía, del pensamiento holístico, de las imágenes.

Lo verdaderamente importante es que nos educan desde pequeños, nos programan, podríamos decir, estimulando únicamente uno de estos dos cerebros, el lógico. La educación actual anula el cerebro derecho, de tal manera que las funciones de este cerebro, solo entran en acción, cuando el izquierdo lógico ya no encuentra respuesta alguna ante los acontecimientos.

¿Qué podemos hacer nosotros? Nuestro esfuerzo tendría que ir orientado a estimular el desarrollo de las funciones de nuestro cerebro derecho y equilibrarlo con el izquierdo. La lógica sin creatividad no nos permitirá avanzar ni como humanidad, ni como sociedad, ni como familia, ni como individuos. De la misma forma que si nos esforzamos en identificar nuestras emociones, en dejar de definirlas en blanco y negro (malas y buenas) y empezamos a analizarlas, y comprenderlas, podemos llegar a una cierta conciencia de nuestro cerebro completo, incluso de las funciones que realiza de manera inconsciente, que entonces podríamos manejar en nuestro beneficio.

El ser humano es un ser divino, sagrado. Indistintamente de que seamos o no religiosos o espirituales, nadie puede negar que existe un pensador del pensamiento, el que maneja la máquina, llámalo alma o energía, llámalo como quieras. Pero esa fuente maneja un vehículo, y ese vehículo tiene un motor importantísimo responsable de nuestro comportamiento, es nuestro cerebro, nuestros tres cerebros.  Alcanzar la excelencia como seres humanos,  pasa por el entendimiento de la maquinaria sagrada y de su Triada Divina.