Tribuna libre de Raúl Ramírez, candidato a la Alcaldía por el Foro Ciudadano de Jerez

Escribo estas líneas en pleno puente “festivo” jerezano que nos otorgan las celebraciones de nuestro patrón San Dionisio más el día de fiesta que representa El Pilar. En estos días tenemos la oportunidad de salir, se ven a los amigos, se conversa y salimos de la rutina diaria. Y es en esas charlas con amigos donde recurrentemente hablamos e intercambiamos opiniones de todo tipo. Cómo no, y no puede ser de otra manera, aparte de la selección o de las tarjetas negras de Bankia, casi todas las conversaciones desembocan en asuntos de trabajo, de la crisis y del miedo que todos tenemos: la incertidumbre no ya frente al futuro, sino ante el presente más inmediato.

Me comentaba un buen amigo, conocedor de la calle por sus muchísimos años de profesión comercial, la insistencia en el mensaje de optimismo que algunos políticos se empeñan en lanzarnos continuamente, y cómo olvidan la realidad de la calle. Éstos lógicamente vienen de sectores afines o representantes del gobierno que nos quieren convencer de que no sólo vemos ya brotes verdes, sino que la primavera se acerca a pasos agigantados dejando atrás la oscuridad de los terribles años de crisis.

La proximidad de nuevos ciclos electorales, en mayo como saben tendremos elecciones municipales y posteriormente autonómicas y generales, hace que el político de turno en el poder empiece a despertar de su invernal sueño de poder y se disponga cual oso hambriento a zamparse nuevamente las ilusiones de los ciudadanos. Claro, tanto sueño provoca amnesia y evidentemente ahí afuera, en la vida real, sigue haciendo muchísimo frío. Es más, me decía este buen amigo, hace más frío aún, y lo peor es que demasiados ya no tienen con qué abrigarse y mueren de frío… y de hambre.

Uno que es optimista por naturaleza, o por necesidad, no entiende cuando por ejemplo a nivel de nuestra ciudad, que es lo que me toca de lleno, nuestra alcaldesa se permite el lujazo de criticar a aquellos que no compartimos tan idílico panorama a nivel local. Es más, se nos acusa de negativos, pesimistas por no compartir su visión de una ciudad que aunque no lo quiera ver porque aún se esté desperezando de más de tres años de sueño de poder, se nos cae a pedazos en sus barrios, en sus servicios públicos, se nos desangra con sus jóvenes marchándose fuera de Jerez, o simplemente se alarga en los comedores sociales o en las colas de las oficinas de empleo.

Porque a optimistas y a pasión por Jerez, créanme que no nos gana nadie. Habrá gente que crea igual en Jerez y su gente, pero más seguro que no. Y proyecto de ciudad, créanme, que nadie dude que tenemos. Pero lo que sí tenemos claro es que no vamos de palmeros de nadie, de nadie. Son miles los jerezanos que pasan mucho frío… y hambre, y que viven la realidad de Jerez.

Ahora vendrán los paseos y las mismas promesas de hace cuatro años. Pero el futuro de Jerez no se gana ni con fiestas, ni con fotos, ni con humo. Un daño enorme le haríamos a la ciudad si miráramos a otro lado y participáramos de ese falso y preelectoral optimismo que nos quieren vender desde el gobierno del PP. La realidad es muchísimo más tozuda. La realidad está ahí fuera en las calles y barrios de Jerez, esos que ahora la señora alcaldesa empieza a volver a pisar. En el pecado va la penitencia.

Futuro… TODO. Pero desde la realidad, hablando todos, y sumando todos juntos. Ni azules ni rojos. Ni derecha ni izquierda. Basta ya de falsas y mediáticas puestas en escena. Sin autoengañarnos. Basta de engaños preelectorales. Jerez se la juega. Y no lo duden, muchos, cada vez más, lo tenemos muy claro: esta ciudad tiene Futuro y serán los jerezanos y jerezanas los verdaderos protagonistas del mismo. Quienes escriban qué ciudad quieren: la de prosperidad y oportunidades o la de miseria y precariedad.