“Cambiar el rumbo de este trasatlántico es difícil, pero lo vamos a conseguir”

Evaristo Babé, presidente del Consejo del Brandy de Jerez y de la patronal Fedejerez

Destaca el momento clave en el que se encuentra el sector, más unido que nunca, y dispuesto a apostar por el valor añadido, la excelencia del vino y el brandy de Jerez.

  • “Es necesario tener un renovado y ambicioso plan de comunicación sectorial de los vinos de Jerez para los próximos cinco años, definiendo en qué mercado o mercados invertir, cuánto y cómo”. 
  • “En los últimos doce años el sector ha invertido más de 30 millones de euros en promoción sectorial y las ventas han caído más de un 40 %”. 
  • “No tiene sentido presumir diciendo que los vinos de Jerez son los mejores del mundo y que se encuentren botellas en las estanterías a 2,5 euros”. 
  • “En este sector no se puede arrancar ni una cepa más”. 

Presidente desde la creación del Consejo Regulador del Brandy de Jerez (1987) y responsable de la patronal bodeguera desde hace siete años, este madrileño que ya es jerezano, dice tener ya la condición de Solera Gran Reserva Especial. Pero, a pesar de estar curtido en mil batallas, Babé no sabe lo que es el cansancio, sino de todo lo contrario. Está motivado y se siente un privilegiado al tener la confianza de las bodegas jerezanas.

“Me considero muy afortunado de trabajar en un sector tan bonito y difícil al mismo tiempo como es el Vino y el Brandy de Jerez y muy orgulloso de la confianza renovada durante tanto tiempo por las bodegas a mi labor profesional. Máxime haciéndolo, como lo hago, desde el puesto de mayor responsabilidad sectorial, dado el propio peso de Fedejerez dentro del sector”.

“A Fedejerez –recuerda- es a quien corresponde no solo defender los intereses empresariales de sus bodegas asociadas (ante proyectos legislativos, asuntos fiscales, etc.), sino también negociar el Convenio Colectivo sectorial y marcar las grandes líneas estratégicas y de actuación del Consejo Regulador del Vino de Jerez y del Consejo Regulador del Brandy de Jerez. Y esto es algo que, por supuesto, va a seguir haciéndolo desde la colaboración leal con todos y, en particular, con las organizaciones profesionales agrarias representadas en el Consejo”. En este sentido, se siente satisfecho de tener en estos momentos una fluida relación con ASAJA y, en general, con los representantes de las cooperativas del Marco.

“En todo caso -añade- es un hecho que nada se puede aprobar en ninguno de los dos Consejos sin el apoyo de Fedejerez, cosa que es por otra parte de pura lógica teniendo en cuenta lo que las propias bodegas –grandes, medianas y pequeñas- representan. Las bodegas tienen realizadas no solo multimillonarias inversiones en existencias, instalaciones, etc., sino sobre todo, en las marcas bajo las que se comercializa la gran mayoría de los kilos de uva y de litros que se producen en el sector. Aparte de esto, tampoco se puede ignorar el hecho de que son las bodegas quienes financian el 90 % de los gastos del Consejo Regulador del Vino y el 100 % de los del Brandy”.

Prestigio y rentabilidad

Afirma, de forma contundente, que el objetivo de Fedejerez es recuperar la rentabilidad y el prestigio de los vinos y del Brandy de Jerez. “Y no es tarea fácil, créame. Nadie se imagina el esfuerzo y la cantidad de paciencia que, por unas razones o por otras, este presidente tiene que derrochar todos los días para cambiar ciertas cosas, resolver problemas y superar las numerosas dificultades y pequeños maremotos que surgen en el camino”, comenta.

Pero lo tiene claro: “Cambiar el rumbo de este trasatlántico es difícil pero lo vamos a conseguir. No se puede seguir con el mismo rumbo. Todo el entorno ha cambiado y se llevan muchos años en una deriva peligrosa que se ha llevado por delante miles de puestos de trabajo y numerosas empresas de este sector. Y esto no puede seguir así”.

“Afortunadamente, la Comisión Ejecutiva de Fedejerez tiene las ideas muy claras y está muy implicada con el cambio de rumbo que, poco a poco, está impulsando en el sector. Eso está siendo vital para cambiar las cosas”, señala.

Estrategia de comunicación

Entre otras muchos asuntos, Fedejerez ha planteado la necesidad de reconsideración de lo que se está haciendo en materia de promoción sectorial para la definición de una nueva estrategia. “Lamentablemente –apunta-, las cosas no son tan bonitas como a veces se pintan”.

A este respecto, se apoya en datos significativos: en los últimos doce años el sector ha invertido –aparte de lo que ha hecho cada empresa en sus propias marcas- más de 30 millones de euros en promoción sectorial y, sin embargo, las ventas han caído más de un 40 %. No son datos como para sentirse muy orgullosos.

“Las bodegas lo tienen claro –dice- pues cada euro que invierten en promoción sectorial no lo hacen en sus marcas que, en muchos casos, piensan que sería más rentable. Ese es el debate de fondo”.

Y propone lo siguiente: “Yo, particularmente, creo que es necesario tener un renovado y ambicioso plan de comunicación sectorial de los vinos de Jerez para los próximos cinco años, definiendo en qué mercado o mercados invertir, cuánto y cómo. Pero la decisión aún no está tomada”.

Asimismo, considera que hay ser congruentes en el apoyo, en su caso, a la campaña y en los mensajes que se trasladen a los consumidores. “No tiene sentido presumir diciendo que los vinos de Jerez son los mejores del mundo y que se encuentren aún botellas en las estanterías a 2,5 euros. Que esto sea así pone de manifiesto que algo falla y que hay una discordancia indeseable entre el discurso y la realidad… Entre lo que se dice y lo que se hace. Hay, en definitiva, que comunicar mucho mejor las excelencias de los vinos de Jerez que siguen siendo unos grandes desconocidos para millones de personas en todo el mundo”.

Todos a una

Ése es el planteamiento, pero ¿están ahora las bodegas todas a una? Su respuesta es contundente: “Sin duda. Esta unión es actualmente mayor que nunca en el sector de las bodegas, y es la que conjuntamente está permitiendo salir al sector de la enorme crisis en que cayó hace cuarenta años al apostar por el volumen en lugar de haberlo hecho por el valor añadido. La unión hace la fuerza”.

“En esta unión –especifica-, no exenta de pequeñas convulsiones –tormentas muchas veces en un vaso de agua-, incluyo no solo a las bodegas sino también, por supuesto, a los propios trabajadores que hay en ellas y, naturalmente también, a los admirables viticultores del Marco que llevan muchos años realizando un enorme esfuerzo para mejorar la calidad de sus producciones de uva soportando importantes costes de producción sin ver muchas veces la luz que les anime a seguir”.

Y es categórico también respecto a un asunto que ha generado mucha controversia: “En este sector ya no se puede arrancar ni una cepa más. Y algunos viticultores lo están pasando aún, como también le sucede a muchas bodegas, realmente mal. Es fundamental entender que, para tener un éxito sostenible, toda la cadena debe estar unida, compartir unos mismos objetivos, ser consecuentes y mejorar la rentabilidad. En esto está la clave”.