Tribuna Libre de Ainhoa Gil Cruz, Secretaria  de Organización del PSOE-A Jerez

Depende, todo depende… del color con que se mire; rezaba la famosa canción de un grupo musical español. El azul pitufo ya se sabe. Tergiversa la realidad. Depende de si eres líder de tu partido en Andalucía o Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad la dependencia se ve de distinto color.

Cuando dirigía los designios de los Asuntos Sociales en nuestro país al dictado de Rajoy practicó los mayores recortes que se recuerdan en materia de dependencia con la difícil justificación “que había que ordenar modelo y hacerlo sostenible” no fuera a ser que los dependientes con ingresos superiores a 100.000 euros (obviamente la inmensa minoría de las personas con dependencia o gran dependencia) “entraran en las bolsas de fraude”.

En el caso de Andalucía, que suma una cuarta parte del total de las prestaciones, se han dejado de recibir 314 millones euros desde 2012, al tiempo que el Estado ha reducido su aportación del 50% al 28%.

Del mismo modo se han reducido de 90 a 70 horas mensuales la atención máxima de ayuda a domicilio a un total de 39.000 personas grandes dependientes; se ha dejado sin servicio de Tele asistencia a 28.000 andaluces y andaluzas; y 55.000 ciudadanos de nuestra comunidad se han visto afectadas por la eliminación de la cotización a la Seguridad Social de los cuidadores/as en el entorno familiar. En suma, el aplazamiento a enero de 2015 de la entrada de la Dependencia Moderada ha perjudicado a más de 40.000 personas.

Todo ello, mientras la Junta ha reforzado su compromiso con la dignidad de las personas dependientes y este año se destinarán 1.115 millones de euros a este fin.

En las últimas horas justamente Juan Manuel Moreno Bonilla aparece en los medios por decir sin pudor y sin una pizca de vergüenza política que la Junta de Andalucía no hace bien sus deberes en esta materia, que no reconoce a los andaluces beneficiarios y que la supuesta sociedad del Bienestar se tiene que defender con hechos y no con palabras.

Un totum revolutum que retrata un político de fachada, y lo más grave: sin memoria, y con un afán desmedido por seguir ocupando cargos dentro de su partido. Su próximo reto público: ser senador por Andalucía.

Existen personas que no conocen como pueden comprobar ustedes la vergüenza y que defienden lo público en la oposición y los recortes contra los más débiles cuando gobiernan, donde han hecho cátedra de la privatización de servicios esenciales como la salud o la educación.

Ahora que las Europeas y los ciudadanos europeos y españoles reclaman un cambio de rumbo ante el empobrecimiento general de la población y el enriquecimiento de los suyos con el beneplácito una Derecha Europea volcada con los bancos en lugar de las personas; Bonilla solicita igualmente “una oportunidad para darle la vuelta a esta situación”. Una verdad como un templo pero para mandar a personajes como éste a su casa e impedirles el ejercicio del noble arte de la política de por vida, porque es imposible que represente a los ciudadanos y ciudadanas más que a sí mismo.

Dependiendo… del grado de cinismo político Bonilla relata ahora una cosa u otra, pero lo cierto es que las personas dependientes y que más apoyo de sus instituciones necesitan no pueden ser tratadas como ciudadanos de segunda, ser mandados al cuarto oscuro de la sociedad y posteriormente salir en su defensa.

Dependiendo del uso que queramos hacer del diccionario de la RAE podemos calificarlo de muchas formas: desvergonzado, cínico, hipócrita… o simplemente Moreno Bonilla.