Tribuna libre de Raúl Ramírez, portavoz de Foro Ciudadano de Jerez.

Comienzo a escribir estas líneas horas después del debut de la selección española de fútbol en el mundial de Brasil. El fútbol, moderno opio del pueblo en las sociedades contemporáneas y muy especialmente en la española, nos vuelve en este caso también, dado el lamentable inicio de competición, a la triste realidad. Puede ser que a muchos una derrota deportiva les duela más que la derrota diaria que sufrimos día tras día en nuestras vidas, y que se pueden concretar en los goles que encajamos en forma de paro, creciente pobreza, exclusión social, pérdida de derechos sociales, peores servicios públicos, etc., etc., etc., que conforman auténticas goleadas desde hace años.

Como podrán comprobar no les voy a hablar de fútbol. Aún siendo futbolero, intento no caer en esa trampa de autocomplaciencia social que deriva de un efímero éxito deportivo. Y es que cuando el árbitro pita el final del partido y no hay nada que celebrar, volvemos a la realidad más tozuda. Una realidad que en Jerez en los últimos días pasa una vez más…, y van tantas derrotas, por conocer datos que nos sitúan en una situación insostenible y dramática, sí señor, dramática en torno a la realidad de “pobreza severa”, que el municipio de Jerez sufre en la actualidad. Los datos los hace públicos CÁRITAS, organización vinculada a la Iglesia y que nos recuerda que en los últimos tres años se atienden en Jerez a 9.500 personas más que en 2011, hasta llegar a 11.187 jerezanos que comen gracias en este caso a la solidaridad y acción social de la ONG de la Iglesia. El 76% de la ayuda es para comer.

Frente a la manipulación de nuestros gobernantes municipales que se esfuerzan en gastar cantidades de dinero en maquillar la realidad, la calle, los ciudadanos, el pueblo juega otro partido distinto. Es el partido de la pobreza severa, el partido, como recordaba el obispo de la Diócesis de Jerez, que no acaba nunca, el del que “la crisis no ha pasado”. Es la competición de la desprotección social, de los servicios públicos deteriorados (este fin de semana tres autobuses urbanos públicos tirados en la calle), es la realidad del paro con más de 34 .000 parados, es el juego de un Ayuntamiento con más deuda que hace tres años ( en torno a más de 1.000 millones, un 443% más que en 2011), sin posibilidades de ingresos (con los ingresos del Estado embargados al 100% hasta 2024), dónde el único patrimonio real de los jerezanos se vende a una multinacional, o dónde a los trabajadores municipales se les despide con un ERE ilegal.

Como ven este partido tiene un perdedor claro, y éste es Jerez y los jerezanos. Esto no es fútbol. En la realidad, y para que gane Jerez, es preciso un arbitraje justo. Queda poco partido y la tarjeta roja a nuestros responsables del gobierno municipal, muchos, cada día más, la entendemos más que merecida. Lo positivo, lo mejor a lo que agarrarse es que al contrario del Mundial, este partido lo jugamos todos los jerezanos y jerezanas y Jerez tendrá una nueva oportunidad de volver a recuperar lo perdido, de volver a ganar su futuro. Volvamos a ganar Jerez.