PCE: Otro entierro a la vista

Hace unos días asistimos al sepelio del Partido Andalucista y en breve, si la hoz y el martillo no lo impide, estaremos velando a otro partido de cuerpo presente. El Partido Comunista de España tiene las horas contadas. Como también las tiene su disfraz Izquierda Unida. Sus dirigentes se han tirado en brazos de Podemos para ver si de esa forma pueden seguir en el candelero. O lo que es lo mismo, viviendo de la política. Porque su política ideológica parece importarles poco.

No seré yo quien derrame una lágrima ni me vista de luto por el PCE. No. Ni mucho menos. Pero sí estaré compungido al contemplar cómo una parte importante de la historia de España se va por las cañerías. Los comunistas fueron los únicos en luchar contra la dictadura, en años en los que el PSOE existía pero no estaba ni se le esperaba. Justo como ahora ocurre. Los comunistas fueron los únicos en aliarse con el mundo laboral, como contrapunto al sindicato vertical, para ir abriendo bocas de libertad. Los comunistas, pero los comunistas de verdad, fueron sumandos de peso para que la transición no fuera un valle de lágrimas.

Ahora, otros comunistas menos comunistas, están decididos a borrar la historia para o incrementar su histeria al otear en el horizonte político un futuro más que difícil. Si a Pasionaria, Enrique Líster, Juan ‘Modesto’ Guilloto, Santiago Carrillo, Julián Grimau, José Díaz, Alberti o, entre otros muchos, Ignacio Gallego levantaran la cabeza, Alberto Garzón – ese joven recién llegado y encumbrado a la política – no enterraría 94 años de historia ni sería líder ni del PCE ni de su marca electoral. En el mejor de los casos, un militante de la siempre entusiasta base.

Es probable que a Alberto Garzón le venga muy grande la política de alturas. Ni ha hecho el menor intento por recuperar el espacio que socialmente ha tenido Izquierda Unida, o lo que es lo mismo, el PCE. Garzón se plantea unirse a su enemigo Podemos, con el que todas las encuestas certifican que no puede.

Imagen del líder de IU, Alberto Garzón. Flickr
Imagen del líder de IU, Alberto Garzón. Flickr

Pablo Iglesias, sabedor de que tiene la sartén por el mango, ningunea a Alberto Garzón y éste traga e implora cariño. Total, se trata de quitarse rivales del espectro ideológico. Y lo está consiguiendo.

Para los comunistas de IU será como someterse al abrazo de un oso hambriento de poder, que de un zarpazo devorará a su víctima y pondrá punto final a su historia. Mientras tanto, Garzón sólo parece estar interesado en saber cuál será la circunscripción electoral por donde encabezará una lista. Aunque no sabe qué lista.