“Marginado y apartado por el ejército”

“Cuando me mandó vigilar por la fumigación, le pedí una mascarilla para no envenenarme, pero ni caso. Estuve a punto de morir”

Juan Carlos González, nacido un 15 de junio de 1978, tomó la decisión de ser militar, principalmente por el orgullo “espléndido de defender a España”. Del 2000 a 2005 perteneció al Ejército, hasta que fue expulsado sin avisarle previamente.

Juan Carlos González en una imagen de Cristo García

Ahora se dedica a dar clases de tenis de mesa a niños para que aprendan a jugar; y a su vez forma parte del club DKV Jerez Tenis de Mesa, participando en la liga de Superdivisión de Honor andaluza. Hemos quedado con él en el parque de El Retiro. Allí, con el sol de ‘febrerillo el loco’, charlamos entre tazas de té y café.

Realmente, ¿qué te ocurrió ese 23 de octubre de 2003 en el cuartel?

El día 23 de Octubre del 2003 me dio un ataque epiléptico ejerciendo una guardia militar en el Tercio de Armada (San Fernando). Todo ocurrió cuando fumigaron el cuerpo de guardia. El oficial de guardia me mandó vigilar la puerta del cuerpo de guardia y, en la madrugada, ejerciendo de centinela sentí mareo, dolor de cabeza, vómitos y finalmente perdí la conciencia y, también, tuve convulsiones y me ingresaron en el Hospital Naval San Carlos.

¿El teniente no te mencionó la mascarilla para evitar los gases tóxicos?

A mi Oficial de Guardia, cuando me mandó a vigilar el cuerpo de guardia por esa fumigación, le pedí una mascarilla para no envenenarme, pero ni caso. Eso estuvo a punto de costarme la vida.

¿Cuánto tiempo estuviste curándote de la intoxicación? Y ¿qué ocurrió tras tu mejoría y la vuelta a la operatividad militar?

Estuve ingresado cerca de un mes, metido en la Unidad de Cuidados Intensivos casi una semana, cuando recuperé la conciencia veía hasta borroso. La verdad que, cuando estuve un mes ingresado, sería por algo, estuve muy grave.

En la mejoría, Defensa decidió contestarme que yo podía ejercer el trabajo como militar pero en destinos burocráticos, es decir, sin misiones, sin maniobras, sin desembarcos, sin guardias militares y no coger armamento. La verdad es que no lo cumplió. Aunque yo renové contrato en Diciembre del 2004, pasé a estar sin destino hasta que el Sr. Jefe Almirante de la Zona Marína del Estrecho, me lo concediera.

En Mayo del 2005, caí destinado en el Campo de Adiestramiento de la Sierra del Retín, y me llevé doble engaño; me volvieron a poner guardias militares, y el palo más gordo que me llevé fue el despido improcedente que me hicieron, que ni me lo avisaron, ni me despidieron con el Traje de Gala, sino con la ropa de trabajo militar. Un palo bien gordo.

Tras la expulsión, ¿cuáles fueron tus acciones para exigir justicia?

Tras la expulsión me busqué un abogado que nunca debería de haber contratado. Me dijo al principio que lo mío tendría solución. Hasta me preguntó qué era lo que quería yo, o bien el trabajo o la pensión. Por una forma muy correcta le respondí que quería mi trabajo como militar, porque nadie me lo regaló, me lo gané yo con creces… La verdad que tardó una eternidad y, llegó un día, en el que le dije que se movía o me buscaba otro abogado. Tanto era así, que Defensa respondió declararme ‘No Idóneo’ por Aptitudes Psicofísicas.

Lo que resulta incomprensible es la postura del ejército, de Defensa si en su día no te aceptaron para realizar la mili y, luego, te admitieron como soldado profesional, ¿puedes explicar esto para aclararlo?

La verdad es que la Subdelegación de Defensa me mandó una carta para que yo ejerciera el Servicio Militar en el Cuerpo de la Marina, aunque yo me libré de la Mili y siempre me pregunto; ¿para qué me cogen para Militar Profesional en el Cuerpo de Infantería de Marina 5 años y me echan como a un perro por accidente laboral grave? Que no me hubieran cogido en el curso de Soldado.

¿Hay diferencia entre el grado de minusvalía reconocida por la Sanidad pública y civil y la sanidad militar?

La Verdad que es una cosa muy rara. Defensa me concedió el 5% de discapacidad por aptitud psicofísica, no lo veo yo muy normal, y la Sanidad Pública tardó en concederme el 42% de discapacidad, que no me dieron ese porcentaje hasta que no me operaron de esa grave enfermedad crónica.

¿Te han ocurrido sucesos como consecuencia de la intoxicación?

La verdad que me han ocurrido muchos y, no digo realmente cuantos, porque de los “cientos” que me habrán dado, ya he perdido hasta la cuenta. Esa intoxicación me dejó una secuela  “grave”, ya que una de las crisis que me dio en Jerez dentro de un bar, me dio de tal forma que me tuvieron que pinchar para dormirme, ya que podría haber fallecido. Dentro del Hospital cuando estaba ingresado pensé que quería operarme, y así hice gracias a Defensa, claro.

Parece que sois muchos los afectados por Defensa, ¿catalogarías a los mandos de Defensa como insensibles?

Yo los catalogaría por trato inhumano porque siempre diré que la Tropa es la que más trabaja y lucha por su país y, los peces gordos, solo comiendo de la olla grande, esa es la diferencia.