El jerezano Roberto Girón arrasa en las redes con sus sevillanas “particulares”

Las visitas y descargas de su último disco “Voy a conseguirlo” se disparan, contando con gran número de seguidores y detractores

El jerezano del barrio de Santiago, Roberto Girón, que actualmente reside en uno de los barrios más flamencos de la capital Andaluza, Triana, continúa con firmeza en el mundo de la música a pesar del rechazo que recibe por parte de un “sector muy clasista de la sociedad”.

“Desde pequeño me ha gustado cantar. El gusanillo del arte se despertó cuando escuchaba a mi madre y a mi abuelo cantar, que aunque eran grandes aficionados, nunca se han dedicado a esto”, explica.

Roberto comenzó su carrera artística de la mano del gran maestro y compositor García Tejero y debutó en Arcos de la Frontera en el año 1986 con tan solo 11 años. “Disfrutaba cantando, me apasionaba la música. Me presenté a un concurso de Onda Jerez Radio y lo gané. El premio fue grabar una maqueta en los antiguos Estudios Azul de Chiclana de la Frontera y así conseguí lanzar mi primer disco”, comenta el jerezano.

El arte lo ha llevado a distintos puntos de la geografía española, aunque la crisis, como a la mayoría de los españoles, le afectó de manera drástica. “Como a todo el mundo, la crisis me afectó. Mi carrera se vino abajo, después de mi segundo disco tuve un parón y sin disco no tenía nada que ofrecer. No me querían ni en la radio, ni en la televisión ni en la prensa porque no tenía carta de presentación. Fueron unos tiempos muy malos y enfermé”.

Llegar a Triana y sobre todo, conocer a su pareja actual, le ayudó a seguir adelante y salir de la gran depresión que le había provocado el verse en la calle sin saber encontrar su sitio. “Mi pareja actual, mirando en los cajones y ver mis discos, descubrió que me había dedicado toda mi vida a cantar y me dijo, te espabilas y a cantar, que esto es lo tuyo”.

Así surgió “Agonía”, un tema que refleja el lamento de todas las desgracias que ha pasado el artista a lo largo de su  vida. “Una vez que tuve la música, le envié la canción a varias casas discográficas pero no me echaban cuenta. Y un día decidí modernizarme y buscar algo en lo que fuese único. Así surgió mi personaje”.

Roberto explica que un día en la playa acompañado de su sobrina, le vio los ojos pintados de negro y pensó que podía ser buena idea. “Haciendo pamplinas en la playa para hacer reír a mi familia, comencé a posar como si estuviese rodando un videoclip. Salieron unas fotos muy bonitas y decidí enviarlas con las maquetas que ya había mandado anteriormente. De no interesarse ninguna discográfica, con las mismas canciones de pronto se interesaron tres”.

Su tercer disco, titulado “Voy a conseguirlo” muestra a través de sus letras el renacer de una persona cuando ha estado desbordado. “El disco me ha servido para estar mejor conmigo mismo y superar mis trabas. No quería saber nada del mundo y este disco ha hecho que yo resurja de todo lo malo que he pasado, he resurgido como el ave Fénix, de mis propias cenizas”. Además, el jerezano aclara que principalmente es un mensaje de positividad y esperanza para mucha gente que ha pasado por una situación igual que la suya.

No obstante, Roberto no pasa por uno de sus mejores momentos. Aunque exista un público al que califica como “maravilloso” que apoya su imagen y escucha sus canciones, el jerezano se siente rechazado por parte del sector clásico y rancio de las sevillanas en gran parte de las capitales andaluzas. “He tenido la negativa de un sector de la sociedad. He grabado unas sevillanas que se asemejan o recuerdan a la Martirio en su época cuando saca la famosa sevillana “Con mi chándal y mis tacones arreglá pero informá”, que son las sevillanas “Yo nunca me meto en ná”. Pero aun así, yo sigo con la lucha imparable porque este rechazo lo que ha hecho es disparar la descarga precisamente de estas sevillanas y que recientemente haya entrado en la lista de las 15 Sevillanas de Oro de las cadenas de radio de la provincia de Huelva, en la que comparto cartel con numerosos y famosos artistas de las sevillanas”, aclara.

Roberto mezcla unas sevillanas atípicas, que no son las típicas sevillanas clásicas que solemos escuchar en la feria y que además, siempre hemos estado escuchando a través de los famosos y destacados artistas de sevillanas, y una imagen ambigua que muestra los dos sexos, el femenino y el masculino. “Cuando canto visto con pantalón, chilabas, ponchos y me maquillo. Eso es lo chocante para el público que no está acostumbrado a ver ese tipo de cosas”.

“Estoy acostumbrado a que me digan que en la la portada del disco parezco un Cristo, que parezco un personaje de Juego de Tronos, que parece algo medieval, que tengo el estilo de Falete… cada uno lo interpreta de una forma. Yo no tengo ningún problema, porque soy una persona libre y que cada uno diga y piense lo que quiera. Soy una persona con mucha fuerza, creo mucho en mí y no tengo ningún tipo de problema. Acepto bien las críticas y no me molesta”, aclara el artista.

Roberto cuenta que desde niño, en Jerez, ha estado repartiendo su voz por las numerosas verbenas que se celebraban en los barrios más recónditos del centro. “Siempre en Jerez me han dado todo el apoyo y el cariño que uno puede tener en su tierra. Aunque dicen que uno no es profeta en su tierra, Jerez siempre ha estado conmigo. Jerez me ha dado lo que soy, un artista”.

El jerezano explica a este medio que la oportunidad de crecer como artista en Jerez está difícil, pero aclara que está difícil en todos lados porque el arte está masificado. “Hay muchos programas musicales que engañan y juegan con los sentimientos de las personas que van y creen que van a ser famosos y ricos y les dura la fama un cuarto de hora, para luego caer en una gran depresión porque pasan al anonimato absoluto. Yo no los considero artistas, los considero cantantes. Porque para ser artista, tienes que tener recorrido y tienes que crecer en las tablas, no en un programa de televisión”.

Roberto comenta que en los malos momentos en los que ha visto que su carrera artística caía en picado, se ha apoyado en los cortos encuentros que ha compartido con la artista Rocío Jurado. “Recuerdo que la última vez que la vi, me dijo, niño tú y yo tenemos que echar un día un mano a mano. Eso ha hecho que nunca haya tirado la toalla, que haya seguido cantando porque tengo algo que ofrecer, me ha ayudado a creer en mí”.

El artista jerezano y trianero como segunda casa, asegura que se ve cantando. “El título de mi último disco Voy a conseguirlo, es voy a seguir el camino, no voy a conseguir el éxito. El éxito se consigue, y todos podemos conseguirlo, con mucho esfuerzo y mucho trabajo y paciencia. Si tú crees en ti y luchas por lo que quieres lo conseguirás”, explica.

Roberto cuenta con optimismo que ha conseguido renovarse como persona, crecer por todas las vivencias que ha tenido y plasmarlas en un disco para ofrecerlo al público como uno más. “Mi objetivo es ayudar con mi ejemplo a otras personas que lo están pasando verdaderamente mal. Ojalá todas las personas tuvieran las mismas oportunidades sin tener que ser rechazado por ponerse unos tacones y seguir con la barba. Cantar es vivir, y a mí me da la vida”.