“La existencia o desaparición de los ayuntamientos no es un asunto baladí del que se pueda opinar como de fútbol; es el legado envenenado que nos ha dejado la Ley de Reforma Local, aunque las manifestaciones de la CEOE en este sentido llevan años produciéndose”, dice su presidente Antonio Martín

La Federación Española de Entidades Locales Menores, FEEM,  ha rechazado hoy con contundencia las declaraciones realizadas por miembros de la CEOE respecto a que es necesario reducir el número de ayuntamientos en nuestro país. “La existencia o desaparición de los ayuntamientos no es un asunto baladí del que se pueda opinar como de fútbol”, ha dicho el presidente de la Federación, Antonio Martín.

“Los empresarios podrán opinar con mayor o menor justificación, puesto que es su materia, de la reducción de los salarios, o de los costes laborales; pero no pueden proponer la reducción de los ayuntamientos de España a 3000”, ha asegurado. “Entendemos que estos señores deberían dedicarse a crear cuanto más empleo, mejor; y además, digno; no en precario”.

Desde FEEM insisten en que “los culpables de la crisis no son los Entes locales con menos de 5000 habitantes, que ni siquiera son deficitarios; y que además son los verdaderos agentes de desarrollo local. Sin su labor, el desarrollo en los pequeños pueblos, incluso para generar empleo, sería imposible.  Es más, su labor ha sido esencial para el desarrollo de localidades como Mancha Real, Espiel, Lucena, Jun o Fuente Palmera, entre otros; donde han impulsado la creación de empresas, viveros e incentivos para la instalación de las mismas”

La Federación considera que “la propuesta de la CEOE no tiene ni base científica ni sentido; a pesar de que cada cierto tiempo es una propuesta que ponen sobre la mesa; y que ahora parece cobrar alas después de la nefasta Ley de Reforma Local, que parece que ampara esta idea”, insiste el presidente de FEEM.

“Si tan preocupados están por la crisis”, explican para finalizar desde FEEM, “nosotros les proponemos a los representantes de los empresarios que sean ellos los que se aprieten el cinturón, sobre todo las grandes empresas que pagan consultorías multimillonarias a políticos pasados a una segunda actividad; que se bajen el sueldo y lo dediquen a mejorar las retribuciones a sus empleados, que son los que de verdad trabajan; porque en un contexto de crisis lo que de verdad es a todas luces indigno -y es algo que entiende todo el mundo- es que un consultor político que no es especialista en una materia cobre una millonada por asistir a un par de reuniones al mes”.