“Respeto a la cultura y libertad de expresión”

Hoy quiero que me permitáis que mi artículo no sea deportivo. Me gustaría hablar desde mi óptica de docente y padre. Estamos en una época en la que todo vale. La efusión de las nuevas tecnologías hace que todo el mundo pueda acceder al conocimiento y a la información con un click de ordenador. Esto, que puede ser bueno, hace también que creamos que sabemos de todo, que todo el mundo pueda comentar, sin experiencia, de todos los saberes, y aparezcan cientos de miles de maestros liendres.

Querido lector, te preguntarás a dónde quiero llegar. Nos hemos sobresaltado leyendo que la primera medida a tomar por un hipotético gobierno socialista será la de eliminar de un plumazo la religión de las enseñanzas regladas, en pro de una enseñanza laica. Me comentan que tras el revuelo levantado, han matizado sus primeras argumentaciones, diluyendo su bomba.

En primer lugar, ¿qué significa el termino laico?, simplemente, no religioso. En ningún caso se refiere a eliminar y/o derogar el artículo 16 de nuestra Constitución, que por si algún político no recuerda dice:

  1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
  1. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
  1. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
Imagen de una clase de religión.
Imagen de una clase de religión.

Por tanto, ruego a los señores Rivera, Sánchez, Iglesias, u otros “iluminados” que surjan, se abstengan de cortar nuestra Libertad, que tanto cacarean.

Hoy día, el término libertad está de moda, todos hablan de ella, todos la pregonan, pero muy pocos saben que es en las Universidades Cristianas Escolásticas, allá por la Edad Media, donde se empezó a difundir, como Don de Dios, cierto, pero como derecho humano.

Soy Padre, y creo que tengo derecho como ciudadano español a que mis hijas reciban la educación católica que yo recibí. No es catequesis, es formación, es cultura, lean los libros y juzguen. A no ser, claro está, que interese tener un Pueblo que no piense, que no se haga preguntas sobre la trascendencia, que no se haga preguntas sobre el sentido de la vida. En definitiva, ¿Queremos jóvenes sin valores? ¿Alguien duda sobre la bondad de las ideas que puedan aprender?

En mi época de profesor de Religión en la escuela pública mis compañeros afirmaban: “Claro, como a ti sólo te tocan los buenos…” ¿Por qué será?

Así, dejemos de ser maestros liendres, no hablemos de eliminar algo que no conocemos. La clase de Religión no es aquello que algunos recuerdan de aprender de memoria el catecismo. Es algo que ayuda a formar grandes personas, nuestro futuro. Echen un vistazo y piensen, después, actúen en conciencia y usen su libertad, aquella que para mí nos regala Dios, para matricular a sus hijos, o no, en clase de Religión. La libertad religiosa, de conciencia y pensamiento, no debe ser un arma política arrojadiza que perjudique la Educación integral de nuestros tesoros.