Tribuna libre de Raúl Ramírez, candidato a la Alcaldía por Foro Ciudadano de Jerez

Suenan los ecos de las cantinelas del sorteo de Navidad. Un año más somos muchos los que imaginamos por unas horas cómo serían nuestras vidas a partir de que algún niño cantor del colegio de San Ildefonso les diera por pregonar nuestro número, y a continuación, su compañero o compañera de cantos del azar nombrase o anunciase que le correspondía ese premio Gordo. Cuántas ilusiones, cuántos pajaritos que en unas dos horas y media vuelan sin remedio hasta que dentro de un año vuelvan a anidar en ese nido de esperanzas que ponemos todas las navidades en un sorteo que irremediablemente maneja la diosa del puro azar.

Ocurre que después de la fiebre soñadora nos viene el bajón, o simplemente hacemos gala del enorme premio que nos ha tocado un año más en forma de salud y… a algunos cada vez menos, en forma de la posibilidad de poder tener trabajo y de poder tirar p’alante de forma digna nuestras familias. Porque realmente hoy día en Jerez, que es dónde vivimos, tener hoy trabajo y poder sobrevivir, es como si te hubiera tocado la lotería.

Pasa esto en mi ciudad. Un trabajo es como si te hubiera tocado la lotería, y si es un trabajo con un sueldo digno, con un horario normal, tus 5 o 6 días a la semana, ya es que algún santo más allá de la diosa fortuna ha escuchado tus plegarias. Y pasa esto en nuestro Jerez. Mi ciudad donde la semana pasada un conocido comedor y banco de alimentos en pleno centro de la ciudad se veía desbordado con vecinos, con jerezanos que buscaban bienes básicos para sobrevivir. Miles de jerezanos a los que la ilusión por la lotería ya nos le vale porque llevan demasiadas desilusiones, fracasos o proyectos de vida frustrados.

Y pasa esto en mi Jerez. Mi ciudad que se echa a la calle en estos días a celebrar la Navidad. Que llena el centro de zambombas. Y es que la necesidad de una sonrisa al menos por unas horas es imprescindible para “olvidar” la lamentable situación real de una ciudad bloqueada, paralizada ante la desesperanza y la falta de futuro actual. Por que ese es el Jerez real, el que sufre en los barrios y barriadas, el que abarrota las colas de los comedores, bancos de alimentos y alargan las colas del paro hasta los más de 34.000 parados actuales.

Es entonces cuando escuchas a tus gobernantes, a la alcaldesa Pelayo, y es cuando ya no te preguntas sino que confirmas si realmente se están riendo de nosotros, si se están riendo de esos miles y miles de jerezanos que no tienen ni un día de Navidad. Porque ustedes me dirán si no es reírse de los jerezanos decir públicamente que nuestra ciudad se encuentra “a punto para el despegue”, o como decía hace un año justo que “que ya estábamos en la parrilla de salida”. ¿De qué Jerez habla la alcaldesa Pelayo, de quién se ríe? ¿El Jerez del humo, de sus fotos, de su autocomplacencia? El Jerez con 5.000 parados más desde que es alcaldesa de nuestra ciudad (más de 1.000 por cada año de su gobierno), y que nos ha llevado a la pobreza generalizada en una ciudad en retroceso flagrante. En la comparecencia mediática del pasado viernes la alcaldesa del PP debió explicar, por ejemplo, por qué ha liquidado el PCTA facilitando la salida de las administraciones; por qué ha enterrado la Ciudad del Flamenco si ya había consignación presupuestaria estatal; por qué ya no es vital su desastrosa terminal de autobuses de Esteve; dónde está el nuevo suelo industrial urbanizado; por qué se ha dado carpetazo al Palacio de Congresos que Diputación iba a construir en Ifeca; no se ha modificado el PGOU para adaptarlo a la nueva realidad tras el derrumbe inmobiliario; no se han potenciado nuevos usos en Los Claustros ni en La Atalaya; no ha habido el prometido Estatuto Económico Especial para Jerez por su singularidad territorial; no se ha avanzado en la recuperación del río Guadalete, en las rehabilitaciones de vivienda, no explicó por qué no se ha traído ni una sola inversión a la ciudad ni por qué no se ha puesto en marcha una sola vivienda protegida…El Jerez real va por otro lado y está cansado de engaños, de imposiciones y de miedos.

Ahora toca reconstruir desde el consenso. Es el momento de hablar con todos, es el momento del acuerdo. Sobran mentiras, sobran los mismos engaños que hace tres años y medio le llevó a la alcaldía, y sobran iluminados sin experiencia que nada concretan y que utilizan la necesidad de una ciudad para regalarle los oídos a miles de ciudadanos desesperados y desesperanzados. Consenso y sumas de todos aquellos que puedan aportar propuestas desde el realismo de una situación límite a la cual el PP y la alcaldesa Pelayo ha llevado a nuestra ciudad.

En mayo hay otra oportunidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos. Una oportunidad que nada tendrá que ver con el azar, ni con los cánticos de los niños de San Ildefonso. No será una lotería. Será el momento de pensar y reflexionar sobre la ciudad que nos dejan, en el hoyo y rematadamente peor que hace cuatro años. Será el momento de decidir futuro y realismo para volver a rescatar a Jerez y ofrecer otra oportunidad a su gente. Ahora más que nunca los deseos de un feliz 2015 pasan por el cambio y el futuro. ¡Ah! y la suerte, amigos míos, para los malos toreros. Ahora Futuro.