La delegada de Medio Rural, Susana Sánchez, ha asistido a la inauguración de las jornadas del proyecto Aqua Ducta donde se ha analizado la recuperación del acueducto romano de Gades en el valle de los Arquillos y que se celebran en las bodegas Entrechuelos de Torrecera. Las jornadas tienen por objeto valorar las posibilidades que los investigadores tienen para la recuperación del acueducto romano gracias a este proyecto Aqua Ducta, promovido y desarrollado por la UCA y financiado con fondos europeos Feder, de la Junta de Andalucía, a través del Grupo de Cooperación Provincial de Desarrollo Rural (GDR).

Susana Sánchez, presidenta del GDR de Jerez, ha destacado la importancia de este proyecto de investigación porque pone en valor el patrimonio del mundo rural de Jerez. Ha recordado la singularidad paisajística del valle de los Arquillos y su riqueza patrimonial y medioambiental. ”Es un proyecto del que sólo se pueden decir bondades para el desarrollo de nuestra economía. Si lo ponemos en valor los propios habitantes lo querrán como algo suyo”. La delegada ha señalado que el proyecto de Aqua Ducta debe ser el principio de más proyectos y ha animado a los investigadores a seguir con este proceso de sacar la luz riqueza arqueológica y este patrimonio tan valioso “porque redundará en la riqueza de la economía del medio rural” ha subrayado.

Las jornadas, que han contado con la presencia del alcalde de Torrecera, Manuel Bertolet, el vicerrector de Investigación la UCA, Manuel Bethencort, y el director de la Oficina Comarcal de la Campiña de Jerez, Germán Fernández, además de numeroso grupo de investigadores, han permitido conocer detalles de esta infraestructura de trasporte de agua que llegó a tener 75 kilómetros de canalización en desnivel desde la cota alta de la Sierra a la cota baja de la antigua ciudad de Gades siempre en dirección suroeste. El acueducto del valle de Los Arquillos fue uno de los numerosos trabajos de esta obra de ingeniería que los romanos construyeron durante el largo recorrido para salvar, en esta parte, el arroyo Salado de Paterna. De este acueducto se conservan parte de las torres y las arcadas de un gran sifón, se cree que tenía dos sifones a cada lado para salvar el valle mediante caída en altura de un lado a otro (vasos comunicantes). Las tuberías facilitaban la presión del agua porque estaban construidas en desnivel a diferencia de otros acueductos donde el agua discurría por la parte de arriba del acueducto de Segovia.