Artículo de Carmen Andrade, Psicóloga y Life Coach profesional en “evoluti-on”

La física moderna hoy reconoce lo que los chamanes y las brujas siempre han sabido: que la energía y la materia no son fuerzas separadas, sólo son diferentes formas de la misma cosa.
Starhawk. La última bruja salvaje. 2009.

Vivimos en un mundo caótico y enfermo. Lo que llamamos “normal”, no es más que la patología de la media. Si observamos al ser humano y sus intentos de sanación a lo largo de los siglos, nos encontramos con la realidad actual. Sabemos poco o nada de la mente. La psicología se queda en la superficie y va dando palos de ciego. Es necesario agradecerle, eso sí, la gran categorización de personas en etiquetas y síntomas varios. La psiquiatría cree que trata enfermos, y no hace más que coser heridas que siguen podridas por dentro, y que de vez en cuando supuran… Siempre existe un medicamento para el alma, piensan los ciegos que sólo ven la  superficie del mar y niegan los arrecifes de coral.

La sanación del ser humano tiene mucho que ver con su totalidad. Hoy en día se sabe, y la física cuántica lo sustenta, que somos un todo inseparable, cuerpo, mente y espíritu. Llama a este último como quieras, pero jamás podrás negar que existe un pensador del pensamiento. Todas las corrientes de la psicología que niegan el alma, no hacen más que distraer al paciente de su sanación. El cuerpo enferma como síntoma. La mente es un guía limitada de este avatar que es el cuerpo, y que tiene una programación como el ordenador de tu escritorio.

 El sistema de naciones y religiones crea el programa. Este programa sólo se puede cambiar si somos conscientes de ello. Así mismo, solo es necesario implementar tres creencias en las personas para crearles su vida, la creencia sobre ellos, sobre los otros y sobre el mundo.

Si queremos sanar, los profesionales oficiales y no oficiales, que nos dedicamos por misión a cambiar a las personas para que el mundo cambie, tenemos que comprender que todo es un completo, cuerpo, mente y alma, el cuerpo refleja lo que el alma enferma por conflictos en su programa, es decir, en la mente. El conocimiento de cómo funcionamos como seres humanos, de nuestra mente, y la reconciliación con nuestro cuerpo, así como el descubrimiento de lo que somos, espíritu, esencia, pensador, alma…, nos traerá irremediablemente la sanación como seres. Y en esta rueda de la vida, dónde todo es y todo está, dejaremos de negar lo obvio, que somos seres sagrados, pequeñas porciones  de la fuente a la que llamamos Divinidad.