Pocos arabistas existen tan prestigiosos en España como el extremeño Rafael Valencia Rodríguez (Berlanga, Badajoz, 1952). Como profesor de la Universidad de Sevilla lleva una larga trayectoria desde 1985, impartiendo cursos sobre Historia de al-Andalus, Historia del Islam y Literatura andalusí. En 2010 ingresó como académico numerario de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, de la que ha sido elegido su nuevo director tras la votación realizada este viernes, siendo una candidatura única. Este nuevo mandato durará los próximos tres años. La junta de gobierno no tomará posesión del cargo hasta que se lea el acta de la sesión celebrada ayer el próximo 16 de mayo.

Reconoce este arabista en una entrevista a ABC, que su ingreso en Buenas Letras fue a propuesta de tres de los miembros, un arquitecto, un americanista y una arqueóloga clásica. Sevilla fue además una de las primeras universidades en donde existieron los estudios de árabe. «Cuando hice el discurso de ingreso en la Academia en octubre de 2010 fue sobre refranes en la Sevilla árabe bajo el título “A la sombra de Pascual de Gayangos”, que fue el fundador de los estudios árabes en todo el país. La persona que me hizo la contestación en nombre de Buenas Letras fue Rafael Manzano».

Preguntado sobre si es habitual que un académico numerario sea nombrado tan rápidamente como director de Buenas Letras, Valencia admite que sí. «Hay directores que fueron nombrados en este cargo a los dos años de ingresar como académico numerario. Ese fue el caso de don Eduardo Ybarra, pero yo no pretendo compararme con la personalidad de un director de su talla», admite. Sobre este último académico, el arabista piensa que fue uno de los mejores directores de esta institución, «porque hizo muchas cosas por la Academia». Sin embargo, apostilla que los tres directores que le han sucedido no le han desmerecido: el filólogo Rogelio Reyes, el medievalista Manuel González Jiménez y la americanista Enriqueta Vila. Tampoco se olvida de Francisco Morales Padrón, con el que empieza la línea actual de Buenas Letras. «Él también puso en marcha la segunda época del boletín “Minervae Baeticae”, que es una de nuestras señas de identidad y que continúa hoy con los números anuales».

Rafael Valencia es consciente de que las academias no reciben subvenciones desde hace tres años. «Es un organismo vivo. De modo fundacional tenemos que proceder a la realimentación positiva, adaptándonos a los tiempos que corren». Ante esa bajada de apoyos públicos se ha creado la Fundación Buenas Letras, de tal modo que ahora hay aportaciones económicas de los propios académicos, pero también de otra serie de entidades ciudadanas y de otros particulares. Preguntado también por el tema de que las academias estén sufriendo apuros económicos en los últimos años, este arabista admite que sí «pero había más apuros hace cincuenta años o doscientos años. Tenemos menos dinero pero estamos haciendo más actividades. Hoy día la sociedad tiene una serie de resortes que no había antes. El gran capital de la Academia es el capital humano: sus académicos numerarios y sus académicos correspondientes, siendo estos últimos cien y están repartidos por todo el mundo».

IV centenario de la segunda parte del Quijote

El próximo año la Academia de Buenas Letras celebrará el cuarto centenario de la edición de la segunda parte del Quijote. «Si hay algo de buenas letras es el Quijote, un libro muy vinculado a Sevilla por otra parte», dice Valencia. (Hay que recordar que ya Buenas Letras se volcó cuando en el año 2005 se celebró el cuarto centenario de la primera parte del Quijote bajo el mandato de Rogelio Reyes). La herencia de lo que hay en Sevilla, nuestro pozo es la cultura. Además,Rafael Valencia destaca otras iniciativas como un club de lectura y un taller de escritura en colaboración con la Fundación Lara. También seguirán funcionando los ciclos de literatura y flamenco o de literatura y toros».