Un hombre de la población de Roy, en Utah (EEUU), José Calzada, de 35 años, hizo una llamada a una línea telefónica de prevención del suicidio a las 4:00 de la mañana del martes y amenazó con suicidarse, siete horas más tarde fue abatido a tiros por la policía, siguiendo los parámetros de aplicación de la ley vigente en estos casos.

Según ABC 4, los vecinos describen a Calzada como un hombre tranquilo y agradable, que se divorció y ahora vivía en la casa junto con su novia y sus hijos.

El primer trágico error en este caso fue cuando el Centro de Despacho Consolidado del Condado de Weber envió agentes de policía a la residencia en lugar de algún tipo de personal especializado en dar respuesta para hacer frente a los suicidas.

Según informaciones a ese medio, no es el primer caso, la mayoría sabe muy bien lo que se produce una vez que se envía a los oficiales a gente que amenazan de suicidio.

Posteriormente, un equipo SWAT llegó a la residencia y “negoció” con José Calzada durante más de 7 horas antes de quitarse la vida.

No hay muchos detalles del caso disponibles, sin embargo en opinión de las autoridades locales, los oficiales de policía tienen la potestad de hacer cesar una amenaza cada vez que vean que su vida está amenazada, o la vida de otro, y si en ese momento el policía lo creyó así. Este podría probablemente ser el caso, es normalmente la posición por defecto de la aplicación de la ley cuando los oficiales no están preparados para tratar psicológicamente a las personas que amenazan con suicidarse. Según afirman, se sienten facultados y justifican estas situaciones para hacer uso del arma mientras el individuo amenace con suicidarse o con matar a alguien, es la ley, afirman.