Concierto de órgano en la Catedral de Jerez

Una cita musical muy importante para la ciudad de Jerez ha tenido lugar con motivo del acto de bendición y del concierto inaugural del nuevo órgano de la Catedral. La interpretación ha corrido a cargo de Ángel Ortas, profesor del Conservatorio “Joaquín Villatoro” y director de la Capilla Musical Catedralicia.

El público abarrotaba el primer templo diocesano y en sitio destacado se contó con la presencia del concejal delegado de Cultura, Francisco Camas, así como la de algunos concejales del grupo municipal popular más la del presidente de la Academia de San Dionisio y los componentes de la Capilla Musical. Tras la apertura del acto por el deán, el obispo don José Mazuelos, con el público puesto en pie, procedió a la bendición, con la particularidad de que, mientras el nuevo órgano era inciensado, el concertista interpretaba las notas del Himno Nacional.

A continuación Ángel Ortas tomó la palabra para agradecer los esfuerzos de todos los que han hecho posible la presencia en Jerez de este moderno y magnífico instrumento que ayudará a solemnizar los principales actos litúrgicos que se celebren a partir de ahora en la catedral. Después Ortas se extendió en las explicaciones técnicas para dar a conocer las capacidades del nuevo órgano.

Es un órgano de tres teclados, que son el gran órgano, el positivo (para coros) y el recitativo (para solos); cuenta con pedalero y sesenta y cuatro registros. Sus posibilidades son casi infinitas y puede servir para la música que va desde el siglo XV al siglo XXI. Es digital; debe tenerse en cuenta que el órgano, como instrumento usado de hace muchos siglos, ha ido incorporando los avances técnicos de las diferentes épocas y, así, hemos tenido el órgano hidraúlico, el de fuelles, el de membranas, el eléctrico, y ahora el que incorpora la tecnología digital. Suena a través de dos fachadas de tubos de estaño situadas a ambos lados del altar, con el sistema novedoso de que llevan por detrás altavoces para no notar el organista ninguna diferencia. Se trata de una pieza fabricada artesalmente y según encargo.

Ortas especificó que este concierto es una prueba, para comprobar que, si se puede tocar lo previsto en el programa con el nuevo órgano, es que se puede tocar todo. Invitó al representante de la constructora Johannus (de Holanda) para subir al presbiterio y dar un saludo así como recibir el aplauso de los presentes.

DSC_0257Acto seguido pasó a desarrollar el programa, que tenía previstas cuatro obras. Las dos primeras piezas fueron de la autoría de Juan Sebastián Bach; primero oímos la Tocata y Fuga, una de las obras más conocidas y populares. Después, el Trío Sonata nº 5, pieza de especial dificultad que el autor escribió como ejercicio didáctico para que su hijo mayor practicara la independencia de las manos y los pies. A continuación se nos ofreció una obra del francés Luis Vierne, el Final de la Sinfonía nº 1. Vierne fue organista titular de la catedral parisina de Notre Dame, donde dio 1750 conciertos; llamaba a esta su obra “La Marsellesita”. El cuarto elemento del programa fue de Franz Listz, y Ortas la ejecutó ayudado por el constructor en el paso de las páginas; era la Fantasía y Fuga “Vénganos tu Agua Salvadora”, una obra calificada por el intérprete como verdaderamente difícil, dentro de lo difícil que es todo lo de Listz.

Tras el programa, Ortas ofreció dos bises. El primero fue la pieza “El oboe de Gabriel”, compuesta por Ennio Morricone para la película “La Misión”. El segundo fue la marcha “Pompa y Circunstancia”, de Edward Elgar, obra que toma el título de un verso de Shakespeare y que durante la 2ª Guerra Mundial incorporó la letra del poema “Todo hombre debe ser libre”.

Tras finalizarse el concierto, el público en pie rindió calurosa ovación y llegó el momento de las felicitaciones. Mucha gente se acercó a ver el órgano para fotografiarlo y fotografiarse con él, así como con el organista. Éste podía sentirse contento de la interpretación que nos había ofrecido y todos se sentían contentos de disponer, a partir de ahora, un instrumento musical que está llamado a ofrecer a los jerezanos muchos buenos momentos musicales, tanto en actos religiosos como en conciertos.