En los últimos tres años, el número de parados españoles creció en Alemania un 49%, pasando de 4.422 en enero de 2010 a los 6.592 que señala la Oficina Federal de Empleo.

Un total de 10.469 españoles inmigrantes en Alemania estaban cobrando la ayuda estatal “de seguridad básica para solicitantes de empleo” al cierre del año pasado, un 23% más que en las mismas fechas de 2012, cuando eran 8.019 los beneficiarios, y un 57,9% más que en el año 2010, según un informe de la Oficina Federal de Empleo alemana.

El Ejecutivo de Angela Merkel estudia obligar a los parados europeos a regresar a su país al cabo de tres meses y medidas para evitar el abuso en el cobro de este tipo de prestaciones sociales.

La estadística oficial apunta que al cierre de 2013 eran ya 59.241 los españoles trabajando legalmente en Alemania, lo que supone un incremento del 18% respecto del año anterior y un 56,5% en comparación con las mismas fechas de 2010. Del total de empleados, 52.214 estaban cotizando allí.

Asimismo, los datos indican que 6.592 españoles se encontraban en paro en aquel país al cierre del pasado mes de febrero, cifra que se ha incrementado un 24% respecto del mismo periodo del año anterior. En los últimos tres años, el número de parados de nacionalidad española creció en Alemania un 49%, pasando de 4.422 en enero de 2010 a los 6.592 que señala la Oficina Federal de Empleo.

La cifra de trabajadores españoles ha sufrido un incremento exponencial en los últimos tres años, que la Oficina Federal relaciona directamente con el impacto de la crisis de la deuda sobre la economía nacional, y que también ha incrementado la emigración a Alemania de griegos, italianos y portugueses, que registran cifras notablemente más elevadas que las de España. En conjunto, suman más de 500.000 inmigrantes, el 1,4% del mercado laboral alemán.

En cuanto a los rumanos y búlgaros, la Oficina Federal de Empleo destaca que en diciembre de 2013, 137.000 ciudadanos de estas nacionalidades estaban trabajando, un 24% más que en el mes anterior. De ellos, 115.000 están cotizando y 21.000 “subempleados”.

Precisamente la migración de origen rumana y búlgara ha motivado que un panel de expertos ministeriales nombrados por el Ejecutivo de Angela Merkel haya preparado un informe que plantea obligar a volverse a su país a los ciudadanos europeos que no encuentren trabajo en Alemania al cabo de un plazo de tres meses.

Esta medida está bajo estudio junto a otras iniciativas para evitar fraudes o abusos en el acceso a las prestaciones sociales como la de búsqueda de empleo o ayuda por hijo a cargo.