Tribuna libre de Manuel Pareja Aparicio, abogado en Pareja & Flores.

A Susana Díaz se le está apagando su estrella. Y si no hace nada por remediarlo, será otra socialista más, víctima de un éxito efímero. Vale que no llegó al poder de la manera más recomendable en política; chupó rueda en el aparato hasta que encontró una rendija por la que colarse y subir a la azotea del poder. Para eso también hay que tener arte; no cualquiera llega. Vale que no sea una erudita, que no tenga una formación cultural acendrada; al fin y al cabo, la media andaluza y española no es mucho mejor. Pero sí es verdad que llegó con un discurso diferente: “seré implacable contra la corrupción”, dijo. Estas tres últimas semanas, han sido un calvario para la lideresa andaluza. El masivo fraude de la formación, en curso de investigación por la UDEF en Málaga, y que se extenderá al resto de provincias andaluzas, prometen ser un palo en la rueda de la bici de Susana. Aunque piense que no, lo tiene fácil. Sólo tiene que echar a los leones a todos los que ayudaron a auparla. Vaya papelón. Ha de hacer de Bruto matando al César Griñán y toda su guardia pretoriana de consejeros implicados, y reconocer lo que todo el mundo sabe: que la Junta facilitó un sistema de fraude masivo a través de los fondos de formación, de los que se beneficiaron partidos, sindicatos, patronal, no pocas empresas y amigos y gerifaltes sociatas; socialistos de tres al cuarto, que promueven la solidaridad mundial, la igualdad de toda la humanidad, mientras ellos se enriquecen a costa de unos cursos que no se dan, o que si se hacen, no sirven para nada. Mientras, otras leyes socialistas, de verdadero calado social como la Ley de la Dependencia, duermen el sueño de los justos.

La otra estación de su viacrucis es la de la corrala utopía; un grupo de caraduras cuya mayoría  no cumplen los requisitos para acceder a una vivienda social, pero que por obra y gracia de la Consejera Castrista Cortés, se cuelan por delante de otro montón de familias que esperan les toque el turno de acceso a las escasas viviendas sociales que quedan. Y Doña Susana suspende las competencias de la Consejera. Con un par. Pero a los dos días la rehabilita, y cede ante la presión de los socios comunistas. De heroína a villana, y su autoridad convertida en debilidad.

Dos piedras en el camino que la Presidenta hasta ahora no ha sabido sacarse del zapato. Del fraude de la formación, ha dicho que es una causa general del PP contra Andalucía, porque claro está, los andaluces parece que solo pueden ser socialistas. Pues no, Doña Susana, no tiene razón. Andalucía es mucho más que usted o su partido, o la ideología que representan unos y otros. Cumpla su promesa, y sea implacable. Y de los problemas con sus socios comunistas, no ceda; sea fuerte, y si no puede con ellos, adelante las elecciones. Puede demostrar que usted no es como los demás socialistas. Está a tiempo. Vaya que si lo está.