La semana de Padilla

Reseña de las actuaciones del Ciclón de Jerez

La última crónica taurina que expusimos en Mirajerez versó sobre la corrida de Sanlúcar, en la que el torero jerezano afincado en  la capital de la manzanilla triunfó junto a sus compañeros de cartel. A falta de festejos en nuestras proximidades, no está mal que repasemos el conjunto de actuaciones que Juan José Padilla ha desarrollado por la geografía taurina española a lo largo de esta semana.

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El 23 de agosto Padilla toreó en Tarazona de la Mancha (Albacete), con una entrada de casi lleno y alternando con El Cid y Miguel Tendero. Los toros anunciados eran de Castillejo de Huebra; resultaron correctos de presentación y manejables de juego. Al primero lo recibió con tres largas cambiadas de rodillas en el tercio; según Cultoro, la labor en banderillas fue discreta y con la muleta acortó distancias, basándose en el toreo en redondo y en el arrimón; para La Tribuna de Albacete la faena tuvo sus mejores momentos por el pitón derecho En su segundo no banderilleó pero, tras comprensibles protestas, contó con el beneplácito del público tarazonero. Juan cortó una oreja en cada toro, por lo que salió a hombros. En la salida le acompañaron los otros dos acartelados.

El 25 de agosto Juan José tenía un compromiso fuerte con Bilbao, en la cuarta de las Corridas Generales, alternando con El Cid y José Garrido. Borja Domecq envió una gran representación de su ganadería, el hierro de Jandilla. El jerezano brindó el primero a Jiménez Fortes con estas palabras: “El sufrimiento es parte de la gloria, y la gloria te llegará pronto”. El toro, alto, fue bueno y la labor, templada con facilidad y limpieza en faena ligada sobre ambas manos.. Cuando el ‘jandilla’ detuvo sus embestidas, ya sin fuerza dentro, fue el torero el que expuso. Cobró una buena estocada, pero el toro se amorcilló, marró con el descabello y todo quedó en una ovación.

En cuarto lugar Padilla lidió al excelente Ferretero, con el que anduvo variado, asentado y hasta despatarrado, intentando siempre torearlo despacio y saborear cada arrancada, siempre dentro de su tauromaquia y de su compromiso con el público. Según Cultoro, a este gran toro lo disfrutó y paladeó Padilla en su versión más clásica y torera. Ligó en un palmo de terreno, componiendo series muy cosidas y abundantes. Entregado el jerezano, puso corazón y sabiduría. Para Mundotoro, el toro ‘Ferretero’ tuvo en Juan José Padilla el mejor aliado de sus virtudes. Lo realzó durante toda una faena que comenzó toreando en redondo de rodillas y que siguió dándole espacio, la distancia precisa para que se viese la magnífica bravura del toro. Un metisaca previo a una estocada desprendida hizo que la petición fuera menor. Torero y toro, fueron premiados con la vuelta al ruedo.

Luego, tras lidiar a Ferretero, afirmó: “Las virtudes al toro hay que sacárselas y este parecía en los primeros tercios no tenerlas, pero he apostado y ha humillado, transmitido, y yo me he sentido a gusto delante de la cara del toro y he disfrutado por los dos pitones. ¿Si ha sido mi mejor faena en Bilbao? Por el concepto que vengo buscando desde hace tiempo, de torear encajado y buscando la profundidad del muletazo, sí. Estoy marcando otra tauromaquia distinta en cuanto a concepto y cuando los toros me lo permiten, lo saco”. Borja Domecq declaraba “agradezco a Padilla que enseñara al público las bondades del toro. Ha sabido entender todas sus virtudes. Mi amigo de Jerez ha tenido un lote extraordinario y hoy se ha ido sin orejas por la espada “.

El 29 de agosto Juan entró en la Feria de San Bartolomé de Alcalá de Henares sustituyendo a Rivera Ordóñez, con un manejable encierro de Buenavista, del cual el sexto, de nombre Machaquito, fue indultado. Padilla estuvo alegre y variado en todos los tercios, buscando la complicidad con el público. Cortó una oreja en cada uno de sus adversarios y salió por la puerta grande en compañía de  los otros dos matadores, El Cid y Chechu.

Por delante queda septiembre, mes taurino, a lo largo del cual Padilla desenvolverá diversos compromisos, de los que daremos cuenta en su momento.